Querido Masami Kurumada...
Por Altair
Aclaración: El siguiente texto es mi opinión sobre el Tenkai Hen. Aunque pienso y defiendo todo lo que menciono en él, por supuesto que no voy a mandarle una carta así a Masami Kurumada y/o a Toei. Llámenlo estilo literario (y lo aclaro porque hubo quien pensó que lo haría. Como diría la Nanny Fine, "oh.Por.Dios").
Querido Masami Kurumada,
No me conoces, y dudo que algún día lo hagas. Pero yo sí conozco tu trabajo, al menos todo el relacionado con Saint Seiya.
Antes que nada, quisiera que quedara claro que siempre he apoyado tu creación. Fue una labor de años, pero me hice de todo el manga en una época en que era casi imposible conseguirlo en mi país. A excepción del último dramaCD, tengo prácticamente todos los discos de la serie, con banda sonora o con canciones, así como las dos primeras cajas. Cuando en una RocaPoca vi un juego de litografías oficiales, no dudé en comprarlas. Tengo "Burning Blood", y hace poco conseguí "Hikari". Amén, claro, de todos los productos que salieron en mi terruño y que fueron fáciles de conseguir... excepto los muñecos, que nunca los coleccioné (si tengo mi Aioria y mis gashapones es, con toda honestidad, gracias a mi Padawan).
En otras palabras, te he apoyado por años. Y si bien últimamente mi economía cambió y me impidió comprar las OVAS originales de Hades, no por ello dejé de verlas.
Tampoco me gustaría que pensaras que soy la típica fan que se queja cuando algo no le gusta porque siente que el canon debería orientarse en otra dirección. Para nada. Si algo le respeto a cualquier autor, sea Jo Rowling, Lemony Snicket o tú, es que han sido capaces de crear un universo completo y fascinante. En ningún momento osaría reclamarles lo que ocurra en el canon, aún cuando no me guste, porque crea que mis ideas o las de otros fans sean mejores. Para nada. Y de hecho, sería bueno que supieras que no habría escrito el Megafic de haber sabido que existía la saga de Hades. A ese grado puedo respetar el trabajo de creadores como tú. (Sí, me enteré que existía pero cuando me faltaban cuatro capítulos para terminar. Nadie podría condenarme por haberlo hecho, ¿verdad?)
Dicho esto, y después de haber visto el Tenkai Hen, tengo algo que confesar.
Extraño muchísimo el tiempo en que Saint Seiya era una serie poco conocida, ridículamente famosa en cualquier país excepto en su nación de origen.
No sé cómo explicarme... En aquellos tiempos, la historia trataba sobre cinco amigos que se enfrentaban a todo con tal de proteger a una diosa que los amaba sobre cualquier otra cosa, incluso sobre la Tierra que debía proteger. Se enfrentaban a villanos que muchas veces no tenían personalidad, pero que en otras tenían motivaciones y razones, y en el caso de Asgaard no eran sino sus reflejos exactos.
En aquel entonces, tampoco había efectos por computadora. En consecuencia, la animación de personajes y de fondos era igual, y podía meterme al mundo que creaste sin que algo me distrajera y me sacara de él.
En aquel entonces, los diálogos eran ágiles y reflejaban mucha de las personalidades de cada uno. Sí, de acuerdo, había diálogos filosóficos de vez en cuando, sobre el cosmos y sobre la protección de las estrellas, y en algunas ocasiones sobre la naturaleza de los dioses.
Pero en la mayoría, eran diálogos sobre la amistad y sobre el amor que, sin gran profundidad, permitían conocer mejor a cada uno de los personajes e identificarse con ellos. Porque no todos meditamos sobre qué se necesita para vencer a un dios, pero sí sobre lo que esperamos de nuestros amigos y de qué forma podemos corresponderles.
En otras palabras... desearía que te hubieras detenido en la saga de Hades.
Mientras veía el Tenkai Hen, me pregunté en varios momentos, más de los que me habría gustado, si lo que veía era Saint Seiya. No hubo ni un momento divertido, como abundaban en la serie; no hubo un diálogo que se escuchara natural; no hubo ni motivaciones ni personalidades distintivas. En resumen, no hubo nada que me recordara que estaba viendo una serie que me gustó por años, y no cualquier anime pseudofilosófico obtenido en una convención de piratería (que sí lo conseguí así, pero no te fijes en los detalles).
Estoy de acuerdo en que Seiya siempre ha sido el protagonista de la historia. No en vano la serie de llama “Saint Seiya”. Y tal vez te parezca extraño, dado que siempre he sido una defensora de Seiya y de su papel como protagonista. Pero en la película nunca lo vi: Sólo vi a un autómata que no podía decir otra cosa más que “Saori-San” y “¿De qué forma se puede derrotar a un dios?”. La primera vez que Seiya se lo preguntó en la serie, tenía a Poseidón enfrente, y era la primera vez que de hecho se enfrentaba a uno y era difícil imaginar cómo lo haría. Pero después de Eris y de Efebo, de Lucifer (en cierto modo) y de Hades, era para que ya supiera la respuesta.
Nunca vi una señal del Seiya que tanto me gusta. De sus frases graciosas, de su inagotable entusiasmo, de su absoluta lealtad hacia sus amigos, incluso de su absoluto amor-disfrazado-de-devoción hacia Saori. Vi a un personaje cualquiera obsesionado con cumplir una misión cualquiera, y si nunca hubiera visto la serie, me preguntaría si estaba drogado, perdido en el espacio o si lo hacía sólo porque tenía que hacerlo, y no porque estuviera enamorado.
¿Y Shiryu, Hyoga, Shun e Ikki? Fuera de que hubo la “novedad” de que ahora Shun e Ikki trabajaron juntos, ¿valió la pena que salieran? Todos tuvieron diálogos genéricos, con la única motivación de llegar con Atenea... Sin que nunca se nos haya explicado por qué no estaban con ella desde el inicio. ¿Y el orgullo de Shiryu, la humanidad de Hyoga, la dulzura de Shun, el cinismo de Ikki, dónde quedaron? ¿En serio ahora serán personajes de fondo, al igual que los Santos Dorados, cuando antes fueron el impulso y la motivación que Seiya tenía para realizar imposibles?
¿Y Shaina? ¿Para qué cambiar tanto, en cuestión de instantes, a una persona que no le era leal a los dioses, sino a Seiya? Y Jabu, quien desde el primer capítulo de la historia era ciegamente leal a Saori, ¿decidió servir a Artemisa sólo porque sí? Si a pesar de su rivalidad con Seiya lo respetaba tanto, ¿por qué ahora quería matarlo? No sé hasta qué punto pueda decir que fue un Out-of-character, dado que tú creas el canon, pero en todo caso, sí puedo decir que me pareció un manejo mediocre. Y más porque esperaba que todo fuera un engaño, pero nunca aclaraste si lo fue o no.
(Aunque te agradezco el que hayas confirmado lo bien que Jabu y Shaina se ven juntos. Me siento vengada.)
En tu universo, ¿no existe un dios que tenga otra motivación que “los humanos son despreciables y vamos a destruir la Tierra”? Hilda de Polaris quería que su gente pudiera vivir bajo el Sol. ¿Es tan difícil buscar una motivación semejante? O, si vas a investigar lo suficiente para saber que Artemisa era la diosa de la luna y que su atributo principal era el arco, ¿crearle una motivación congruente, por ejemplo, acabar con los humanos para salvar los bosques que le habían sido consagrados? Además, Atenea no fue la única diosa que protegía a los humanos; Apolo, al parecer tu siguiente villano, también lo hacía. Artemisa protegía a los jóvenes y Hera a las mujeres casadas. El amor hacia la humanidad, incluso ese torcido amor que sentían los dioses griegos, no era exclusivo a una de ellos.
Lo único que me gustó, además del diseño de Artemisa y del Santuario, aunque no entendí la lógica detrás de su diseño, fue la presencia de Icaro. De toda la cinta, fue el único con una motivación creíble y con una personalidad distinguible. En todo caso, me pareció una lástima que hiciera lo que Seiya y Kanon ya habían hecho antes. ¿No hay otra redención en tu universo, además de interponerse entre Atenea y la diosa en turno? (De Marin no hablaré: Siempre me ha parecido una plasta, y esta película lo confirmó).
No hablaré sobre el final, que creo que fue lo único que me pareció original. Aunque pude haber muerto sin descubrir que Seiya no tiene lo que revelaste que no tiene, y sin ver esa toma breve de Atenea desnuda, thank you very much.
Si oso decir todo esto, es porque me habías devuelto la fe en lo que hacías. El capítulo del Santuario de la Saga de Hades está lleno de todos estos detalles que menciono. La amistad entre los cinco, la personalidad de Seiya, incluso las motivaciones de los villanos, Pandora incluida. Me hiciste creer, a pesar de que la Saga de Hades nunca fue mi favorita, que habías recuperado a los personajes con los que trabajaste hacía años, y que habías decidido retomar ese universo con todo el cariño y la dedicación que se merece.
Y ni siquiera se debe a la duración de la película. No dura más ni menos que la película de Abel... y todas mis quejas ahí están, resueltas en menos de hora y media, e incluso quien nunca haya visto la serie sabrá que Shiryu no es igual que Hyoga, que Shun es un pacifista e Ikki un radical, y que Seiya no es un autómata que siga ciegamente a una diosa, sino que lo hace porque la ama. ¿Era tan difícil inspirarse en la cinta de Abel, o en la Saga de Asgaard, o incluso terminar primero la Saga de Hades o conservar ese espíritu?
Saint Seiya ya no es mi fandom, pero la serie siempre tendrá un lugar especial para mí. No en vano fuiste uno de los cuatro creadores a quienes mencioné en la última dedicatoria de mi tesis. Pero supongo que ahorita te importa más tu serie de boxeo que los fans de Saint Seiya que impidieron que cayeras en el olvido, como tantos mangakas antes y después de ti. Y que ahora te importan más los diseños de escenarios que procurar que tus protagonistas conserven la personalidad que conquistó a los fans, más cuando hay tantos programas de luchas a muerte.
Si seguirá así, ¿no sería mejor terminar Hades y dejar la historia como está? Porque, de acuerdo, siempre tendrás fans que comprarán todo lo que hagas o inspires, incluyendo el Episodio G o el Tenkai Hen. Pero, ¿no sería mejor que lo hicieran porque siguen amando lo que haces, y no por un nostálgico afán de completismo?
My two cents.
Sinceramente,
Altair
PS: Y Aioria y Aioros existen. En serio.