Últimas palabras: el final original
Por Altair
Nota de la autora: Esto puede considerarse como un Director's Cut. O sea, este fragmento era parte original del fanfic, pero no se encuentra en la versión definitiva.En este caso, se debió a algo muy simple. Últimas palabras está basado en un evento de la vida real. En este final, Remus llegaba a una conclusión que yo alcancé mucho después y de la cual dudo incluso a meses del evento. Me pareció un poco hipócrita incluir este final en aquel momento si era algo en lo que no creía. Pero bueno, los DVDs están llenos de material como este.
Una semana después, al despertar, a Remus le costó un poco de trabajo recordar en dónde se encontraba. Había permanecido mucho tiempo fuera de la que había sido la vieja casa de sus padres y no había descansado lo suficiente después del último Plenilunio. Muchos muebles todavía estaban cubiertos con lienzos y sábanas, tal cual los había dejado meses atrás, cuando salió de esa casa con el corazón lleno de temor y de esperanza para tomar el Expreso de Hogwarts. El sol se colaba por las rendijas que dejaban las cortinas, y en sus rayos el polvo flotaba, como si entre esas paredes existiera todo el tiempo del mundo.
Pero no fueron los rayos del Sol los encargados de despertarlo, sino un sonido en la ventana. Cuando abrió los ojos, vio una lechuza diminuta, más pequeña que su mano, que alocadamente golpeaba el cristal.
Se levantó y abrió la ventana. Apenas lo hizo, la lechuza entró a gran velocidad y comenzó a volar hacia cada uno de los rincones de la habitación, como si fuera una bludger fuera de control que buscara hacer el mayor daño posible.
— ¡Oye, espera! —exclamó mientras cerraba la ventana.
La lechuza no le hizo caso. Por su aletear, Remus descubrió que no estaba nerviosa, sino emocionada. Suspiró y prefirió servirle agua en un tazón, seguro de que se cansaría, querría beber y entonces podría ver quién le escribía.
Ante la vista del agua, la lechuza se arrojó contra el plato y comenzó a salpicar. Remus aprovechó el momento para tomar la carta que estaba dirigida a él. Notó que traía otra carta y que estaba dirigida a Harry.
Tenía que ser carta de...
Sintió que las manos le temblaban mientras la soltaba y la desdoblaba. Leyó:
“Moony,
Espero que recibas esto en Hogwarts. Si no lo haces, te golpearé la próxima vez que nos veamos.
Estoy bien. No puedo decirte en dónde me encuentro, pero he cambiado la obscuridad por arena.
Me gustaría poder contarte muchas cosas, como cuando éramos más jóvenes y salía de vacaciones, pero me temo que no tengo mucho que narrar. Perdí doce años de mi vida en el infierno, y aunque hubo muchos horrores durante ellos, no quiero contarlos. Eso me da ánimos para seguir adelante. Harry, tú y yo perdimos demasiado y me propongo recuperarlos. Espero que tú también estés dispuesto a intentarlo de nuevo, aunque sé que todavía queda mucho sin decir entre nosotros.
Por ahora, sólo quiero agradecerte lo que has hecho por nosotros. No sólo por creerme, que eso debo decírtelo en persona. Gracias por enseñarle a Harry cómo protegerse. No, miento, no es únicamente por eso.
D. me escribió y me dijo qué forma tuvo el Patronus que nos salvó la vida. ¿Te das cuenta de que cada vez que Harry convoque uno, James estará a su lado? ¿Y te das cuenta, querido Remus, que fue gracias a ti?”
Por un momento, Remus no pudo seguir leyendo. Se había sentido muy satisfecho por lograr que Harry pudiera enfrentarse a los Dementores, pero no había querido pensar más sobre el tema. No se había atrevido a hacerlo.
Cuando vio el Patronus de Harry sobre el campo de Quidditch, lo que más le impactó fue volver a ver a Prongs, aún cuando estuviera hecho de luz de plata y no de carne y hueso como cuando eran jóvenes. Intentó justificarlo por meses, diciéndose que seguramente Harry había recordado las transformaciones de su padre cuando era niño. Quizá no había recordado que Sirius, Peter y él también habían estado ahí, con sus padres, pero algo en su interior había sabido y le había permitido reencontrarse con su origen.
Sirius tenía razón. Mientras Harry tuviera ese Patronus, James no estaría muerto. Viviría en su corazón.
Y Harry no sabría convocar a un Patronus sin...
Se obligó a regresar a la carta.
“Potter, tú y yo estamos juntos de nuevo. Quizá ahora no, pero será pronto. Y por la presencia de James, te doy las gracias. Seguro que Harry también lo hará.
“Padfoot”
Lo único que sacó a Remus de la meditación en que había caído fue el ulular de la lechuza. La pequeña aleteaba de nuevo y amenazaba con volver a dispararse por toda la habitación. Hasta entonces, recordó que todavía le quedaba otra carta que entregar, así que volvió a abrir la ventana. La lechuza, con su vuelo tambaleante, salió de la casa y siguió su camino.
Durante un rato, no escuchó sonido alguno y ni siquiera se fijó en los haces de sol que invadía su silencio. Remus sólo miraba la carta sin verla en realidad.
Había comprendido algo. Lo que importaba no era dejar una huella. Era en quién se dejaba esa huella. Había perdido a Hogwarts. Pero había recuperado a Sirius, y había ayudado a que Harry recuperara a James.
Pensó en las últimas palabras de Severus. Lástima que no se había ido antes.
Y por primera vez en varios días, sonrió.
Porque todo ocurría en el momento adecuado.
finis